1. ¿Cómo evalúas el estado actual de la gestión de riesgos en las empresas chilenas?
"En general, las grandes empresas han avanzado de forma importante. Hoy cuentan con modelos de gestión de riesgos y cumplimiento bastante consolidados, principalmente desde un enfoque estratégico y top-down. Tienen claras las políticas, los comités de riesgos y los mapas de riesgos corporativos desde el punto de vista legal. Sin embargo, todavía falta profundizar en la mirada de procesos y subprocesos, ámbitos donde los riesgos realmente se materializan y habitualmente se delegan a la administración interna, prescindiendo de una opinión externa especializada. Este enfoque bottom-up es clave para detectar vulnerabilidades que no siempre son visibles en los niveles más altos de la organización.
Un segundo aspecto relevante es la gestión del Modelo de Prevención del Delito (MPD). Hemos observado que muchas empresas aún no cuentan con una administración sistematizada ni centralizada de estos temas. Los controles se gestionan mediante planillas Excel u otros medios manuales que dificultan la consolidación de la información, el seguimiento riguroso y la adecuada trazabilidad de las acciones realizadas. La implementación de herramientas de GRC (Gobierno, Riesgo y Cumplimiento), es decir, software avanzados para la gestión integrada de riesgos y cumplimiento, es el paso que muchas organizaciones deben dar para asegurar una gestión eficiente y efectiva de sus MPD, la gestión integral de riesgos y el cumplimiento normativo."
3. ¿Qué desafíos enfrentan las pequeñas y medianas empresas en este ámbito?
"Las PYMES suelen percibir la gestión de riesgos y el cumplimiento como algo lejano o exclusivo de las grandes empresas. Sin embargo, hoy la legislación, especialmente en materia de delitos corporativos y nuevas normativas sectoriales, se aplica también a todas aquellas organizaciones con ventas superiores a UF 25.000. El gran desafío es que muchas aún no cuentan con capacidades internas suficientes para implementar modelos de gestión de manera sistemática. Por ello, es fundamental que se aproximen a estos temas con una mirada práctica y dimensionada a su realidad, pero al mismo tiempo sin postergar la adopción de medidas básicas que son obligatorias y necesarias para su sostenibilidad."
3. ¿Qué recomendación darías a las organizaciones que quieren fortalecer su capacidad de gestión de riesgos?
"El primer paso es reconocer que la gestión de riesgos no es solo una obligación legal ni un documento pensado para la auditoría. Tampoco se trata simplemente de un check list. Es una herramienta estratégica que el directorio y la alta administración deben asumir como un pilar esencial de la organización, ya que les permite tomar mejores decisiones y proteger la sostenibilidad de la operación en el largo plazo.
Mi recomendación es combinar la mirada top-down, que define los objetivos y políticas desde una perspectiva principalmente legal y estratégica, con un enfoque bottom-up que identifique riesgos en los procesos críticos. Este equilibrio es lo que genera una cultura preventiva y capacidades reales para anticipar, responder y recuperarse. Un Modelo de Prevención del Delito debe integrar ambos elementos de manera orgánica, sistemática y alineada con la realidad de cada empresa.